Lo que queda después de Trump

Republican presidential candidate Donald Trump speaks at a post Republican Convention campaign event in Cleveland, Ohio, July 22, 2016. REUTERS/Carlo Allegri

De sobra sabemos todo lo malo que representa Donald Trump y no vale la pena repetirlo. Mucho menos todo lo que promete hacer ahora que llegue a la Casa Blanca. Aunque se diga que él no es un político, desde el momento en que accedió a comenzar esta carrera presidencial lo es y por ello queda nos queda un poco de esperanza al recordar que, como todos los de su tipo, no cumpla lo que promete .Tampoco nos aseguraba nada que Hillary sí hubiese cumplido con todo lo dicho en su campaña pero su imagen y sus palabras sonaban a paz y a estabilidad.

Pero ¿qué le queda por hacer al mundo después de este hecho? No está ni estuvo ni estará en nuestras manos que un presidente u otro gobierne Estados Unidos, solo nos queda esperar y resistir, de la mejor manera posible, la marea que agita nuestro vecino. Este gigante que gobierna al mundo y que dicta hacia donde se mueven los vientos de la economía global. Justo por el hecho de ser vecinos, en México estamos asustados por el odio que promueve Trump. ¿Qué pasará con nuestros paisanos? (Ya ni pensar en los afroamericanos, los musulmanes, los asiáticos, los indios…) ¿Qué pasará con ese muro que él dice pagaremos? ¿Qué pasará con nuestras visas, la economía, las remesas? ¿Podemos ir aunque sea a Disneylandia? Muchas preguntas como estas circulan hoy en las conversaciones de todas los encuentros personales y virtuales en nuestro país pero no hemos podido encontrar una respuesta. Sí, el futuro es incierto, pero aún nos quedan muchas muchas cosas por hacer.

El hecho de que Donald Trump lidere, a partir del próximo año, a la nación más poderosa del mundo nos permitirá no solo dejar de sentir miedo sino replantearnos asuntos que desde hace tiempo debimos haber pensado. Y sí, dejar de sentir miedo, porque el miedo paraliza y eso sería mucho peor para todos los que vivimos en este planeta. Dejemos que el triunfo de Trump nos haga preguntar si la democracia aún es la manera correcta para elegir a los gobernantes: ¿Son útiles los sistemas de votación? ¿Votan los que deben votar? ¿Debemos perfeccionar nuestras encuestas? ¿Debemos dejar que sea este tipo de personas las que puedan participar en una contienda política? Estas quizá sean solo las primeras preguntas hasta que podamos llegar auna mucho más grande, poderosa y revolucionaria pero sí muy importante: ¿Aún es viable el sistema en el que se mueve el mundo? Hoy, desgraciada o afortunadamente, el capitalismo nos permite estar aquí y por eso la economía es lo que de inmediato se nos viene a la mente. El tipo de cambio, la subida de costos de todo lo que se importa, las bolsas de valores, etc, (la lista es infinita) … dependemos de todo esto para que este sistema siga en movimiento. Por lo tanto, nosotros, al ser parte de este sistema (útil o no), debemos conocer las rutas por las cuales caminar para que todo esto siga en pie y poder detener el miedo no solo económico sino el emocional; porque algo que sí ha provocado nuestro sistema es que los sentimientos estén tan ligados a lo económico y lo político que de pronto nos hace sentir paralizados.

No hay soluciones correctas ni inmediatas a un problema de estas dimensiones pero podemos comenzar con acciones que poco a poco permitan una mejor sociedad, en todo el sentido de la palabra. Una sociedad en la que todos los integrantes seamos conscientes de nuestro papel dentro de ella y no permanecer aislados. Sería genial conocer si los ciudadanos estadounidenses se preguntaron que al votar por su candidato estarían cambiando el rumbo del planeta. Es fundamental no olvidar que nuestras decisiones siempre tendrán un efecto sobre los demás y conocer profundamente el futuro que queremos.

Cuando abramos los ojos mañana y el monstruo siga sobre nuestras cabezas analicemos que está a nuestro alcance para hacer de este mundo un lugar mejor. ¿De verdad un solo hombre es capaz de voltear al mundo de cabeza? ¿En serio? Pero lo que es seguro es que estas siguientes ideas sí pueden hacernos mejorar como sociedad, mundo y hasta como especie: ¿Qué tal que hoy comienzas a cambiar tus hábitos? ¿Qué tal que hoy comienzas a levantar toda la basura que encuentres tirada en la calle? ¿Qué tal que hoy te atreves a denunciar todo lo que está mal y lo que está bien en tu casa? ¿Qué tal que hoy organizas a tus vecinos para mejorar su calle? ¿Qué tal que hoy reutilizas el agua? ¿Qué tal que hoy no desperdicias agua? ¿Qué tal que hoy siembras una pequeña hortaliza en tu casa?¿Qué tal que hoy saludas a toda la gente de tu alrededor? ¿Qué tal que hoy no discriminas? ¿Qué tal que hoy dejas de insultar a alguien? ¿Qué tal que hoy no usas tu auto? ¿Qué tal que hoy le das la oportunidad a un negocio 100 % mexicano para comprar tu comida? ¿Qué tal que hoy consumes lo hecho en México? ¿Qué tal que hoy dejamos de ver lo negro y vemos lo blanco? Pensemos y actuemos diferente, por nosotros y por el prójimo porque soluciones hay, solo debemos encontrarlas…

Gracias a Trump muchos esperamos que el mundo cambie, pero para bien. No por él, sino porque nosotros tendremos el ejemplo de lo que no queremos en todas las pantallas. Gracias a Trump hoy sabemos cómo no debe ser el mundo.

Armando Reyes Arratia


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