Quieren volver a la órbita lunar

 

El destino final es Marte, pero antes hay que dar algunos pasos. La NASA trabaja para enviar de nuevo al ser humano lejos de los alrededores de la Tierra, para lo que confía en el supercohete SLS (Space Launch System) y la nave espacial Orión. El primer vuelo de prueba conjunto está previsto para noviembre de 2018 en una misión sin tripulación denominada EM-1 (Misión de Exploración 1) que alcanzará la órbita lunar, pero puede que los planes sean diferentes. La agencia espacial estudia ahora la posibilidad de que ese vuelo inaugural se retrase casi un año, pero en vez de maniquíes llevará a bordo dos astronautas.

El propio administrador interino de la NASA, Robert Lightfoot, pidió el 15 de febrero estudiar la viabilidad de una misión tripulada. La evaluación revisará la factibilidad técnica, los riesgos, los beneficios, el trabajo adicional requerido, los recursos necesarios y los impactos relacionados con el cronograma para agregar la tripulación a la primera misión. La respuesta puede tardar un mes.

«Nuestra prioridad es asegurar la ejecución segura y efectiva de todas nuestras misiones de exploración planificadas con la nave espacial Orión y el cohete Space Launch System», ha dicho William Gerstenmaier, administrador asociado para el directorio de Exploración Humana espacial. «Esta es una evaluación y no una decisión, ya que la misión principal de EM-1 sigue siendo una prueba de vuelo sin tripulación».

Sobrevuelo lunar

Durante la primera misión de SLS y Orión, la NASA planea enviar la nave espacial a una órbita lunar retrógrada distante, lo que requiere maniobras adicionales de propulsión, el sobrevuelo de la Luna y el encendido de motores para la trayectoria de retorno. La misión está planeada como un desafío para probar maniobras y el ambiente esperado en misiones futuras al espacio profundo. La NASA investiga ahora los cambios de hardware asociados al sistema que serán necesarios si la tripulación va a ser agregada a EM-1.

Independientemente del resultado, el estudio no está en conflicto con los programas de trabajo en curso de la NASA para las dos primeras misiones. El hardware para el primer vuelo ya ha comenzado a llegar al Centro Espacial Kennedy en Florida, donde las misiones se lanzarán desde el histórico Pad 39B de la agencia.

En un laboratorio del Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston, los ingenieros simulan las condiciones que los astronautas en trajes espaciales experimentarán cuando la nave espacial Orion vibre durante el lanzamiento en su camino hacia destinos espaciales profundos. El objetivo es evaluar hasta qué punto la tripulación puede interactuar con las pantallas y controles que van a utilizar para monitorear los sistemas de la cápsula y operarla cuando sea necesario.