Residuos orgánicos, en vez de plástico artificial

La Escuela Nacional de Ciencias Biológicas (ENCB), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), desarrolla alternativas para combatir el uso de plástico con nanotecnología y residuos de frutas, ajo, agave, huevo y nuez.

La iniciativa surge como opción para mitigar los daños ambientales por el uso indiscriminado de los plásticos, señaló José Jorge Chanona Pérez, adscrito a la ENCB e integrante de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC).

Los residuos plásticos son un grave problema de contaminación en el mundo, por lo que la escuela del IPN se empeña en buscar soluciones alternativas con materiales totalmente biodegradables y resistentes, destacó la AMC en su portal de internet.

La dificultad de igualar las propiedades de resistencia mecánica, térmica e impermeabilidad del plástico es un reto que pretenden hacer a partir de residuos agroindustriales para desarrollar materiales avanzados, imitando las estructuras de la naturaleza, comentó el experto en ingeniería de alimentos y nanotecnología.

En México, tradicionalmente se usan materiales naturales para cocinar, empacar, conservar y como utensilios para consumir o transportar alimentos, un ejemplo de ello son las hojas de plátano y maíz utilizada para cocinar tamales o proteger quesos artesanales.  Si se combinan con los conocimientos que aporta la nano y biotecnología se plantea la posibilidad de ampliar su uso para sustituir el plástico, señaló Chanona Pérez.

La propuesta es aprovechar la gran cantidad de desechos agroindustriales que se generan por el consumo y producción de alimentos en el país y que no tienen otro uso, creando una solución amigable y sostenible para el planeta, indicó.

Se prevé que para el 2021 se prohíba el uso de globos, cápsulas de café y diversos plásticos en la Ciudad de México, para dar seguimiento al acuerdo del Congreso local aprobado el pasado 9 de mayo, con las reformas al artículo 25 de la Ley de Residuos Sólidos, añadió.

Para hacer tintas nanoestructuradas impermeables al agua, el investigador utiliza las cáscaras de nuez y huevo, para igualar la resistencia mecánica el ajo y desperdicios de agave se emplean como nanoestructuras de soporte y los materiales base serían frutas como manzana, mango y plátano.

Para superar las propiedades mecánicas y fisicoquímicas de los materiales convencionales, se utilizaría el biopolímero lignina, que serviría como adhesivo para desarrollar la matriz base de utensilios, empaques y películas biodegradables, puntualizó.


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