Periódico NMX
Home Carrusel Ópera de “Tranvía llamado Deseo” estrena en la CDMX

 

La violencia intrafamiliar del sur de los Estados Unidos dieron pie para que Tennessee Williams la creara en 1947, y fue adaptada en 1995 en ópera, dicha versión se presentará por primera vez en la Ciudad de México en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris.

“Es una obra muy física, hay acción y momentos que tuvimos que coreografiar con muchísimo cuidado para que no se lastimaran los intérpretes, porque hay violencia intrafamiliar. Tuvimos que hacerlo con precisión. Lo que el público va a percibir es teatro musical”, declara Ragnar Conde, director del montaje que se estrenó en un país latinoamericano a finales de enero en el Teatro Santos Degollado, de Guadalajara.

Escenia Ensamble, bajo el mandato de Ragnar Conde, fue la asociación civil que trabajó cerca de cuatro meses para poder llevar a cabo el montaje: “Es algo inédito en cómo se suele hacer ópera, no sólo en el país, sino en las grandes casas de ópera. Nuestro primer mes fue para el análisis del texto y de los personajes; mes y medio para el estudio más intensivo de la música, otro mes para el proceso de montaje y dos semanas para el estreno”.

El director de escena califica a Un tranvía llamado Deseo como una obra cargada de vida: “Se ha hablado mucho de que hay cierto acartonamiento en los cuerpos de los cantantes, que se le da demasiada prioridad a la voz o a la música, pero para llevar a escena una obra como ésta, no podíamos dejar de lado la parte actoral y la complejidad humana”.

Ragnar Conde ha dirigido otras óperas como I Puritani, de Vincenzo Bellini, y La voix Humaine, de Francis Poulenc, pero al compararlas con la versión realizada por André Previn y Phillip Littell, señala que “Un tranvía llamado Deseo posee toda la visión actual del ser humano, una enorme complejidad psicológica y así como tiene momentos de gran intensidad, tiene momentos de mucha ternura que conmueven al espectador”.

El estreno de la ópera se llevó a cabo en Guadalajara, con lo que Ragnar Conde confiesa sentirse a gusto, pues aumentan las opciones de repertorio lírico en México, aunque reconoce que de las funciones que se llevaron a cabo en enero de este año a las que se llevarán a cabo en el Teatro de la Ciudad, sí hay cambios:

“Las dimensiones de los teatros son diferentes, así como los detalles acústicos a los que nos tenemos que adaptar en lugar, que nos va determinando una serie de modificaciones parciales, pero con la ventaja de que la obra ha tenido tiempo de madurar y eso nos posibilita otra serie de cosas que no pudimos dar en Guadalajara”.

La puesta en escena contará con la participación de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional, que estará bajo la batuta de Dorian Wilson. “La música es realmente la mezcla, a veces un tanto moderna, muchas veces con la sensación de jazz y con arias que podrían ser verdianas por todo el lirismo que poseen”, comenta.

Con respecto al comentario del director orquestador, Ragnar Conde añade que hay cambios perceptibles en cada una de las partituras, situación que “obedece a que está, apegadas a los cambios de los procesos mentales de los personajes. Es bastante fiel al texto original de Tennessee Williams, creo que no es necesario mover la historia de época para que se algo actual”.